LA HISTORIA DE ESTA HISTORIETA HISTÓRICA

Por Gonzalo Eyherabide

Prólogo

La historia de los afro en el Río de la Plata ha sido silenciada a través de los siglos. La narrativa del poder se constituyó en una continuidad del de los traficantes. Se trata, en el mejor de los casos, de historias menores acorde al lugar que le asignaron en la sociedad colonial los poderes de turno. Los horrores de aquel genocidio —muy pocas veces calificado como tal— de las naciones africanas fueron naturalizados en la dinámica del progreso. Aquellas cazas de seres humanos, las ventas como objetos aprobadas y bendecidas por el papa Martín V, las marcas a fuego en el cuerpo, la tragedia de aquellos viajes infernales hacia nuevos infiernos. No importaba la edad ni el sexo. El maltrato era generalizado, la cosificación era admitida por casi todos.
Historiar las vidas de aquellas etnias se hace, por tanto, difícil, son escasos los documentos en los que se los identifica como personas, con nombres e historias.
Por eso este gran trabajo de Gonzalo Eyherabide cobra una gran importancia.
Recurre a un medio noble entre nosotros: la historieta. A ambas orillas del río que tanto nos ha separado, pero que debería unirnos, han florecido la historieta y sus cultores, dándole un estatus literario que lo aleja notablemente del mote ridículo de “género menor”.
Por todo esto, me entusiasmó a priori la lectura de este hermoso libro destinado a abrir “el apetito” sobre estas historias acerca de personajes olvidados, no casualmente, de nuestra historia común.
Sabemos poco de Joaquín Artigas, y tenemos más suposiciones que certezas. Era oriundo de Mozambique, se casó en 1818 en la Villa de la Concepción de Minas con la viuda María, nacida en el Congo, inmigrante tan involuntaria como él. Los unía, antes que el amor, el espanto de ser propiedad de alguien, en este caso de Martín José Artigas, el padre del futuro “protector de los pueblos libres” y jefe de los orientales. Tras el desembarco de la Agraciada el 1.º de mayo de 1825, se lo ve como soldado en el Regimiento de Dragones Libertadores, y en 1828 es ascendido a cabo primero en el Regimiento de Infantería de la Guardia del Gobierno de la Provincia. Sigue su carrera militar al año siguiente en la Cuarta Compañía del Batallón de Cazadores. Luego, por algún motivo, es degradado a soldado y poco después figura como desertor.
Leer y ver esta historieta de Gonzalo nos acerca a aquella historia fascinante que se sigue escribiendo cada día. A disfrutarla.

Felipe Pigna